El autogobierno ha sido el auténtico motor de progreso, un instrumento que ha contribuido a que Castilla-La Mancha adquiera identidad regional, con efectos claramente beneficiosos para el bienestar de sus ciudadanos.
La economía de Castilla-La Mancha crece por encima de la media nacional.
El crecimiento económico de Castilla-La Mancha ha permitido triplicar la renta de los castellano-manchegos.
Nuestra estructura productiva ha cambiado, experimentando un profundo proceso de terciarización.
En el período 2000-2008, Castilla-La Mancha ha sido la quinta Comunidad Autónoma con mayor crecimiento medio económico en términos reales, con una tasa media anual del 3,21%, superior al 3,13% del conjunto nacional.
Entre 1986, fecha de la integración de España en la Unión Europea, Castilla-La Mancha ha sido una de las regiones españolas Objetivo 1 que más se ha acercado al nivel medio de renta per cápita de las regiones europeas.