El presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, presidió el acto conmemorativo del aniversario de la Constitución española, destancando la posibilidad de plantear de nuevo un “sereno” debate sobre la reforma de la Carta Magna, incorporando, eso sí, a las nuevas generaciones “con el objetivo de darle nueva vida” y de convertirla no en un factor de resarcimientos históricos, sino en cauce para problemas que aunque no sean nuevos se presentan de modo distinto en la España de hoy.
Precisamente, Barreda, para quien el proceso constituyente fue un ejemplo de diálogo y negociación, insistió en que consensuar, “entonces como ahora”, implica debatir con firmeza y ceder con humildad, pero “sin servilismos ni acatamientos sin convicción”.
El presidente quiso dejar muy claro en su discurso que la Constitución española no tiene un origen humano, sino divino, pues “la hicimos los españoles y la vivimos, la interpretamos y la aplicamos incluso generaciones nuevas que no la votaron”.